13 de enero de 2010

Los Monegros, Santes Creus, Barcelona




Barcelona, 27 de julio
He paseado sola por el barrio de Gracia en busca de un portal, una esquina, una calle que me trasladaran a mis años de adolescencia, cuando pasé algunos veranos en casa de mis tíos. Los recuerdos son siempre borrosos, así que no estoy segura de si encontré los lugares buscados, o ese chaflán, ese portal eran sencillamente lo que yo quería rememorar. Da lo mismo, cuando los vi sentí un hormigueo agradable y volví a esos recuerdos confusos y posiblemente manejados inconscientemente por el paso de los años. Yo era entonces una niña tímida, insegura, pequeña y admirada ante el desparpajo que percibía en mi prima y sus amigas y el descubrimiento de un mundo más abierto, menos de cascarón del que yo procedía. Lo pasé mal… y lo pasé bien como ocurre en el paso de la niñez a la adolescencia y como sucede siempre que en cualquier etapa de la vida descubres que existe algo que no has experimentado, que es nuevo, que es más deseable, que lo ves como esperándote para que tú lo des forma, lo incorpores a tu vida, lo conviertas en un nuevo camino por el que transitar.


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